Si estáis leyendo estas líneas, es por que habéis decidido adentraros en el fascinante mundo de la robótica, más concretamente, la robótica aplicada a la educación. Pero antes de comenzar a desvelar las fascinantes aportaciones que este recurso puede otorgar a nuestras sesiones, veamos un breve resumen de su historia…
En primer lugar, debemos decir que el paso del tiempo ha situado a Elektro como “el primer robot de la historia”. Fue creado por Joseph Barnett en 1936, tenía forma de humano con una altura de 2 metros y un peso de 120 kilos, además, era capaz de andar y de pronunciar hasta 700 palabras (Sharkey y Sharkey, 2009). Sin embargo, todo comenzó hace más de 3000 años.
Viajemos a la ribera del Nilo. Allí, la civilización egipcia se asentó y creció hasta convertirse en una de las culturas que más huella dejó en la evolución de la ciencia. Su precisión matemática y sus avances en el conocimiento de la astrología perdura en nuestros días. Pues bien, es en esta época donde Amenhotep, en el 1300 a.C., manda construir una estatua de Memon que emite sonidos en el momento que los rayos del sol alcanzan su rostro al amanecer (*Sánchez Martín et al., 2007). Tras esta primera fase de descubrimiento, son muchos los estudiosos históricos que intentan el desarrollo de máquinas que imitan los movimientos del ser humano, estos simuladores se conocen como autómatas (Truitt, 2015).
Si avanzamos
en el tiempo, pasando por las pruebas de diferentes artefactos de Arquitas de
Tarento, o el mismísimo Da Vinci, llegamos a la era moderna. Concretamente, al
primer tercio del siglo XX, en el que, gracias al desarrollo de diferentes
ramas de las ciencias de la ingeniería, se llega a la construcción de los robots
modernos (**Sánchez Martín et al., 2007). Robots que en la actualidad se utilizan
en ámbitos tan importantes como la salud, el desarrollo sostenible o… ¡la
educación!
Para finalizar este primer post introductorio y ya que nos vamos a aventurar en el trabajo con robots, debemos conocer las tres leyes esenciales de la robótica propuestas por Isaac Asimov (1942), en su libro “Círculo Vicioso”. Leyes que siguen vigentes en nuestros días:
- Primera Ley: un robot nunca puede hacer daño a un ser humano.
- Segunda Ley: un robot siempre debe cumplir las órdenes propuestas por un ser humano, siempre que no implique dañar a ningún otro humano.
- Tercera Ley: un robot debe velar por su existencia, siempre que ésta no afecte al cumplimiento de la primera y segunda ley.
Referencias:
Asimov, I. (1942). I, robot. Super Science
Stories.
**Sánchez Martín, F.
M., Jiménez Schlegl, P., Millán Rodríguez, F., Salvador-Bayarri, J., Monllau
Font, V., Palou Redorta, J. y Villavicencio Mavrich, H. (2007). Historia de la
robótica: de Arquitas de Tarento al Robot da Vinci (Parte II). Actas Urológicas
Españolas, 31(3), 185-196.
*Sánchez Martín, F.
M., Millán Rodríguez, F., Salvador Bayarri, J., Palou Redorta, J., Rodríguez
Escovar, F., Esquena Fernández, S. y Villavicencio Mavrich, H. (2007). Historia
de la robótica: de Arquitas de Tarento al robot Da Vinci (Parte I). Actas Urológicas
Españolas, 31(2): 69-76.
Sharkey, N. y Sharkey, A. (2009). Electro-mechanical
robots before the computer. Proceedings of the Institution of
Mechanical Engineers, Part C: Journal of Mechanical Engineering Science, 223(1),
235-241.
Truitt, E. R. (2015). Medieval Robots. Mechanism,
Magic, Nature and Art. The Middle Ages Series.
Cuanto vamos a aprender contigo!!!
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